Ponencias

Espacio creado para conocer los pensamientos y experiencias de enfermos y familiares contadas por ellos mismos.

 

EL LOBO SOLITARIO.

Mi nombre es Juan Miguel.

Mis adicciones fueron el juego, la cocaína y el alcohol.

Aquí voy a centrarme en la enfermedad de la ludopatía, porque veo que cada vez son más los jóvenes que acuden a la asociación pidiendo ayuda, aunque hay muchos más que no lo hacen.

Todavía no he visto a nadie, ni he oído decir que ningún enfermo ludópata haya acudido al psiquiatra a contarle su problema, y aún menos, desconozco que haya medicación para curar esta adicción. Los que hemos sufrido esta enfermedad lo tenemos muy chungo para salir de ella, por la falta de profesionales especialistas y por falta de remedios en la farmacia.

Está claro, y siempre lo hemos dicho, que debe ser uno mismo el que tome la iniciativa para curarse y sobretodo no sentirse obligado, porque de lo contrario nos da igual todo.

Ahora voy a contar mi historia, la he llamado “El lobo solitario”.

Hace muchos años conocí a un joven sin ningún tipo de problemas, noble, querido por todos los que le conocían y con muchos sueños por cumplir. Aquel joven, un día esperando en la cafetería a que lo recogieran para irse a la mili, tomándose una coca cola, no se le ocurrió otra cosa más que echarle las monedas sueltas que le devolvieron a un cajón grande lleno de luces. Aquella caja llena de luces de repente empezó a cantar, sonaba y se alumbraba por todos lados, incluso un pirulo rojo en lo alto del cajón comenzó a sonar y a alumbrarse como si estuviese loco. Mientras, a lo lejos escucho una voz que decía “le ha tocado la especial”, y así fue, ese cajón le había premiado con 7.500 pesetas.

Ese joven, que no estaba trabajando, y que por entonces vivía de sus padres, lo celebró como si le hubiera tocado el gordo de la navidad, y se fue muy agradecido por lo que aquella caja le había regalado.

Fueron pasando los años, y cada vez era más grande el ansia por jugar. Pero llego el día en que ese joven se convirtió en adulto, se casó y tuvo un niño, sin ni siquiera imaginarse lo que se le venía encima.

Comenzaron los problemas familiares y, por si fuera poco, también llevaba dos años tonteando con la cocaína y con el alcohol. Toda esa alegría fue convirtiéndose en una pesadilla para aquel joven lleno de sueños, sobre todo cada vez que llegaba el momento de despedirse de aquel cajón luminoso, ya que sabía que no podría evitar el tener un nuevo encuentro con él.

Comenzaron las llamadas del banco, las malas caras en casa, y todo lo que ya sabemos los que por desgracia padecemos esta enfermedad. Era tanta la dependencia que tenía, que llegó a olvidar cuáles eran sus obligaciones, sus responsabilidades, y ¿Cómo no?, lo más importante, que era tener una familia completamente deteriorada por su culpa, sin darse cuenta todavía de que realmente estaba enfermo. Llegó a olvidarse de que era hijo, marido, y padre a la vez, y fue cuando comenzó a sentirse como un lobo solitario.

Lo de lobo es porque allí donde iba huían todos de él, y se quedaba totalmente solo.

Poco a poco lo fue perdiendo todo, y cuando digo todo me refiero a la persona que era, la confianza que tenía en sí mismo, y a la humildad. Se volvió un auténtico profesional de la mentira y el engaño, no sentía vergüenza alguna por nada.

Ese lobo se fue apartando de la civilización y de las deudas que por todos sitios iba dejando, se olvidó de las letras del piso, de la luz, del agua, y de la comida, pero nunca se olvidaba de hacer hasta lo imposible para conseguir dinero y poder abastecer sus adicciones.

Este joven tenía, y tiene un buen trabajo, eso sí, trabajaba como un cosaco de lunes a domingo, ganaba mucho dinero por aquel entonces, pero también gastaba el triple, no entregaba ni un duro en casa para las obligaciones que le correspondían como marido y como padre, pero todo le daba igual. Para él se fue convirtiendo en un deber el trabajar para sus mejores amigos, que en ese momento eran el juego, el alcohol y la cocaína.

Hoy quiero dar las gracias a toda mi familia, porque no podemos olvidar que ellos son un pilar fundamental en el proceso de nuestra recuperación, junto con la asociación ARJU.

Esta historia que os he contado es, o será muy parecida a la que viviréis si habéis empezado a andar por este camino.

Lo que puede cambiar una simple moneda….

Estamos ciegos ante esta enfermedad, y no conseguimos encontrar la salida, solo pensamos en nosotros, hacemos daño sin ser conscientes de ello, y llegamos a ser unos auténticos irresponsables.

Voy a terminar diciendo que este lobo solitario fue convirtiéndose de nuevo en una persona que intentaba ser querido por los suyos otra vez, y que nunca olvidará lo que fue y lo que es ahora, un luchador que jamás se cansará de luchar contra esta maldita adicción, y quiero hacer hincapié en que mientras pueda ayudar a personas que se encuentren en esa misma situación, será sin duda la medicación que consiga que yo realmente me encuentre bien.

                                                                                                                                                                        Juan Miguel (15-11-2017)

 

COMO CAMBIÓ MI VIDA.

Cuando crucé las puertas de ARJU pensando que el enfermo era mi familiar, al que yo solo pensé que iba a acompañar a curarse de su adicción me di cuenta de lo equivocada que estaba, pues yo, también estaba enferma y no supe de ello hasta que allí me lo hicieron ver otros familiares y las profesionales.

Los familiares cuando llegamos a ARJU estamos tan enfermos como el adicto al cual acompañamos y si no curamos esa enfermedad llamada coodependencia difícilmente podemos ayudar a nuestro familiar enfermo.

La coodependencia es un papel que a veces asumimos las esposas de los alcohólicos, y a veces también los hijos mayores. Consiste en centrar nuestra vida en ayudar a nuestro familiar enfermo a costa de un gran sacrificio personal, cuidándole cuando esta intoxicado, encargándonos de sus errores y aparentando que todo va bien; todo esto hace que el enfermo tenga mas escusa para seguir bebiendo, con lo cual un familiar coodependiente es “facilitador del habito alcohólico”.

Así pues, puse manos a la obra  y para ello aparte de asistir a las terapias semanales, asistía y asisto a las que mas me gustan, que son las terapias separadas, donde los familiares hacemos una terapia sin enfermos y es ahí donde mas aprendemos a curar nuestra enfermedad y a funcionar mejor en otros aspectos de la vida misma.

A tener autoestima la cual está destruida, a poner limites, ha hacer nuestra vida y cosas que nos gustan y que dejamos de hacer, ha tener mas independencia y que no todo gire en torno al enfermo, y a recuperar el equilibrio familiar (que cada uno adquiera sus roles)

Yo personalmente estoy enganchada a ellas y estoy deseando que llegue el último jueves del mes para ir.

GRACIAS A NUESTRA PSICOLOGA CATI  POR TODO LO QUE NOS ENSEÑA.

                                                                                                                                                                                  Cati(15-11-2017)

 

VIVENCIA DE PEDRO.

Hola, me llamo Pedro Monreal Carcelén, y soy ludópata desde los veinte años. Empecé con las máquinas de video juegos, y seguí con las tragaperras, un vicio muy malo.

Todo comenzó a raíz de ser una persona que se asociaba con pocas personas, pero lo que más me arrastro a mi enfermedad fueron los fracasos que tuve en la vida respecto a amores y desamores, y a las malas influencias de las que me rodeaba, que me incitaban a jugar a las maquinas.

Después de morir mis padres, estaba más enganchado a las maquinas, hasta llegar a un punto en que ya estaba ciego, hasta casi perderlo todo: mi familia, mis amigos, incluso hasta el trabajo, porque todo eran las maquinas.

Y gracias a un familiar que me pillo jugando, me dijo que eso no era vida, que no podía seguir así, y que me llevaría a una asociación como es A.R.J.U. Y en tan buena hora, porque al entrar en la asociación mi vida ha cambiado, y gracias a los familiares y a los compañeros que hay en la asociación, soy otra persona más amable con todo el mundo, y principalmente con mi familia y mis compañeros.

Gracias también a A.R.J.U., que me está ayudando muchísimo.

Muchísimas gracias A.R.J.U.

Pedro(15-11-2017)

 

CARTA DE UNA MADRE

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Jumilla a 18 de Noviembre de 2016

Querido hijo:

Te escribo estas palabras mediante esta carta para decirte que estoy muy orgullosa de ti. Te vi hace un tiempo como un niño, creciste y alcanzaste la madurez, entonces te perdí, me abandonaste por el alcohol y aquí empezó mi lucha, lucha que duro muchos años pero que al final ha tenido su fruto, reencontrarme con aquel niño lleno de ilusión y de vida.

Son muchos los sentimientos que quisiera escribir en esta carta, pero he optado por decirte que ahora el que tienes que luchar día a día eres tú y que al igual que yo no descanse para ayudarte, debes de hacer lo mismo, ayuda aquellos que lo necesiten.

Cuando asisto a las terapias contigo, no suelo hablar mucho, pero os escucho a todos y de ahí que me permita decirte que tú que eres más dado a la palabra en público lo hagas por mí.

Dile aquellos que siguen sumergidos en las adicciones que solo les llevara a perder aquello que más quieren, aquello que necesitan y hasta a ellos mismos, pues yo hace un tiempo ni tan siquiera te conocía, recuérdale que pierden su propia vida y destrozan las de aquellas personas que les rodean, como dijo nuestro amigo y compañero Andrés, ojalá me hubiera dado cuenta y lo hubiera dejado 10 años antes, 10 años perdidos de mi vida.

También me gustaría recordarte que los familiares sufrimos mucho, sobre todo en silencio, maldito silencio, pues me di cuenta que ocultarlo por el mero hecho de sentir vergüenza ante la sociedad, no ayuda, sino nos hunde más, grita a cuatro vientos que necesitas ayuda e indícales que la mejor fórmula esta en las terapias de nuestra asociación ARJU, allí intercambiamos experiencias y vivencias, aprendemos a trataros como enfermos, nos liberamos del lastre que nos impide tener una día a día satisfactorio, también tratamos nuestros propios problemas cotidianos, en fin un lujo para cualquier persona, que a veces no sabemos apreciar y nos hacen la vida mucho más sencilla.

Hijo, hoy te miro y te veo lleno de vida, de proyectos, de ilusiones, de personalidad, de buenos momentos, de todo aquello que dejaste por el alcohol, me paro a pensar, bueno a decir verdad a secarme las lágrimas que me han producido tantos recuerdos, no crees que no merece la pena dejar tantas y tantas cosas buenas a cambio de solo una, el alcohol, sé que no es fácil y te ha llevado tu tiempo, reconocer este problema y tratarlo como se merece, como una enfermedad, no sois bichos raros, solamente enfermos, siéntete orgulloso de haber afrontado esta enfermedad, pues yo soy diabética y tan solo tengo que tomarme la medicina que guardo en el cajón, tu medicina no se guarda en ningún cajón, porque esta es, tu fuerza de voluntad y constancia, valores que solo tienen las grandes personas.

Me gustaría recordarte que he visto pasar a mucha gente por la Asociación y muchos no se han quedado, también he oído historias de algunas personas, que una vez recuperados han vuelto a recaer tras muchos años, pues llego a la conclusión de que para seguir vivo en este mundo y tener encendida la llama de la vida, necesitas compromiso y constancia y eso tiene un nombre: TERAPIA SEMANAL, en nuestra Asociación.

Ten presente cada día quien eres ahora y que fuiste hace un tiempo, no olvides lo que perdiste y entonces recuérdale a todos aquellos que lo necesiten que cualquier adicción es capaz de quitarte lo más querido y no devolvértelo jamás, dile que esto no es un juego, esto es la vida y que la vida solo se vive una vez, piensa esto si algún día tienes una copa delante o acércate a decírselo a todos aquellos que veas reflejados en el espejo de lo que tú fuiste.

Espero que guardes estas palabras en tu corazón, palabras de una madre luchadora por el amor a un hijo.

Tu madre

Dedicado a todos aquellos que sufren esta enfermedad y luchan por su rehabilitación.

                                                                                                                                                                           Jose Antonio(18-11-16)

 

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REQUIEM A LA HUMILDAD.

Todos o la mayoría de los que estamos aquí conocemos el trabajo que se viene haciendo en asociaciones como ARJU, en ellas son necesarias la autogestión, la mutualidad y reciprocidad, el compartir una experiencia común nos hace sentirnos parte del grupo y es preciso tener un compromiso individual de cambio y estar dispuestos a implicarnos.

Somos personas que compartimos una enfermedad y nos ofrecemos mutuamente apoyo emocional y otros tipos de apoyos a través de la acción de compartir experiencias personales vividas y de intercambiar recursos.

Y aunque, cuando llegué a ARJU estaba perdido, con el paso del tiempo aprendí a reconocer mis debilidades, cualidades y capacidades y aprovecharlas en beneficio propio y para obrar en bien de los demás. Fue necesario e importante aceptar la situación e intentar luchar por superarme día a día.

Pero hay quienes despues de una larga lucha y tras conseguir el objetivo de cambiar sus vidas olvidan su pasado y olvidan la ayuda obtenida cuando la adiccion los tenía inmersos en el mas profundo de los pozos, con el paso del tiempo dejan de esforzarse en escuchar y aceptar a todos, con el paso del tiempo pierden esa humildad que no es otra cosa que dejar hacer y dejar ser.

Olvidan eliminar de ellos la arrogancia.

Y es que el paso del tiempo nos hace olvidar demasiadas cosas.

Pero nunca deberíamos olvidar aceptar las capacidades de los demás, reconocer nuestra propia realidad e intentar ser sencillos, sinceros y veraces, incluso si fuese preciso pedir ayuda cuando la necesitemos, reconociendo que no somos autosuficientes y sobre todo, sobre todo, escuchar a los demás.

Por eso desde aquí os propongo que mantengamos siempre presentes en nuestras vidas un estilo verdadero que nos ayude a eliminar la soberbia y cultivar un espíritu positivo hacia los demás, sin permitir que nuestras actitudes o palabras puedan ofender a otros.

Estar en armonía será el mejor regalo, sonriamos y no miremos a nadie con desprecio, cuidemos nuestro lenguaje y no hablemos para criticar, ni siquiera con el fin de agradar. Reconozcamos la realidad y esforcémonos por ser mejores sin sentirnos superiores a nadie.

Hagamos de la humildad una clave en nuestras vidas.

Esta reflexión compartida con vosotros hoy es para tener siempre presente que el servicio sin humildad es egoísmo, para que nunca olvidemos ser humildes con respecto a nuestra enfermedad porque donde hay soberbia, habrá ignorancia; pero donde hay humildad, habrá sabiduría y recordemos que para superarnos, hay que mirar al de delante, pero para ser humildes no hay que olvidar al de atrás.

Antonio.(15-11-2015)

 

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 HOY DEJA DE SER AYER

Andaba perdido,

por un camino frío y desolador;

Tan solo andaba,

que solos íbamos mi soledad y yo.

Camino oscuro,

sin sentido ni razón;

Negando abrir los ojos,

en ese abismo cegador;

Tan ciego; que por ver,

no me veía  yo.

Sordera maldita,

que solo dejaba oír mi voz;

Sin ruidos, sin auxilios;

sin palabras de perdón.

Tan sordo estaba,

que ni oía latir mi corazón;

Silencios mudos,

de angustia y de dolor;

Sin poder hablar con nadie,

que no fuera yo.

Tan mudo, que mudas palabras

salían de mi voz.

 Pero llegó la hora de cambiar,

y darle bienvenida a la alegría;

Empezando a encontrar,

la ilusión desaparecida.

Preparado estoy,

para salir de esta noche fría;

Y recuperar la fe,

durante tanto tiempo perdida.

Con fuerzas renovadas estoy,

para afrontar el día a día;

Y luchar por esta alma,

maltratada y dolorida.

Vuelve a creer en mí,

la gente que en mi creía;

Y con abiertos brazos,

me entrego a su acogida.

Es hora de demostrar,

hasta donde llega mi valía;

Antonio. (15-11-2014)