Prevencion para Padres

TIPOS DE CONSUMO

 Consumo experimental

El adolescente tiene contacto inicial con una o varias drogas, las que puede abandonar o continuar consumiendo. Las motivaciones más frecuentes son la curiosidad, presión del grupo, atracción por lo prohibido, desconocido y el riesgo, búsqueda de placer. El adolescente desconoce los efectos de la droga, su consumo se realiza generalmente en el contexto de un grupo que le invita a probarla, comúnmente en fines de semana o en fiestas. Su desempeño es adecuado en la mayoría de los ámbitos, como la escuela y familia, entre otros.

Consumidor ocasional

El joven continúa utilizando la droga en grupo, su frecuencia de consumo es esporádica y no sigue una rutina determinada. Las motivaciones principales para el consumo son: facilitar la comunicación o relaciones interpersonales, búsqueda de placer y sensación de “relajo”, transgredir normas. Aunque el adolescente es capaz de llevar a cabo las mismas actividades sin necesidad de consumir droga alguna, ya conoce la acción de la misma en su organismo y por este motivo la usa. El joven aprovecha las ocasiones para consumir, no la busca directamente; se relaciona con grupos o personas que pueden proveerlo, generalmente no compra.

Consumo habitual

El joven ha incorporado la droga en sus rutinas, conoce el precio, la calidad y efecto de las drogas (solas o combinadas), las busca y las compra. Se establece un hábito de consumo, cuya frecuencia puede llegar a ser semanal, obedeciendo a una rutina individual o grupal. Esta práctica puede conducirlo a otras formas de consumo, dependiendo de la sustancia de que se trate, la frecuencia con que se emplee, las características de la persona y el contexto cercano. Entre las motivaciones para mantener el uso de la droga se encuentran: intensificar sensaciones de placer o “bienestar”, sentimiento de pertenencia de grupo y necesidad de reconocimiento dentro de éste, mitigar sentimientos de soledad, aburrimiento, ansiedad, reafirmar su independencia, reducir el hambre, el frío o cansancio, entre otras.

Consumo problemático o abusivo

El adolescente consume en situaciones grupales o individuales en forma concertada para ese propósito. El consumo es selectivo de una o más drogas, conoce su calidad y busca impulsivamente los efectos tanto físicos como psicológicos de las sustancias (solas o combinadas). Consume en situaciones de riesgo o peligro para sí mismo o para otros y no dimensiona las consecuencias de su conducta. Se generan cambios en su desempeño y en sus relaciones interpersonales, presentando consecuencias negativas en su funcionamiento familiar, educacional, social, etc., pero aún no presenta los fenómenos de tolerancia y síndrome de abstinencia.

Consumo dependiente

El joven utiliza drogas en mayor cantidad o por períodos más largos, aumentando la dosis para obtener los mismos efectos (tolerancia), con dificultad para controlar su uso. Realiza actividades ligadas a la obtención de drogas, con intoxicación frecuente y síndrome de abstinencia (la persona presenta síntomas físicos y psicológicos de dependencia cuando no está consumiendo), se recurre a la droga para aliviar el malestar que provoca su falta. Hay reducción considerable o abandono de actividades sociales, educativas o recreativas y un uso continuado de la droga, pese a estar consciente de los problemas que le está causando. Presenta incapacidad de abstenerse o detenerse, con problemas físicos asociados.

 

SEÑALES DE CONSUMO 

Cambios en el área del comportamiento

  • Ausencias frecuentes e injustificadas al colegio; atrasos reiterados.
  • Rebeldía y descontrol de impulsos, problemas de conducta reiterados, sanciones disciplinarias.
  • Mentiras reiteradas.
  • Necesidad y búsqueda continúa de dinero, desaparición de objetos.
  • Cambios notables en los hábitos y conducta: somnolencia reiterada, aspecto desaseado, irritabilidad.
  • Agresividad al discutir el tema “drogas”.

Cambios en el área intelectual

  • Problemas de concentración, atención y memoria.
  • Baja en el rendimiento escolar y desinterés general.

Cambios en el área afectiva

  • Cambios bruscos y oscilantes en el estado de ánimo; reacciones emocionales exageradas.
  • Desmotivación generalizada.
  • Desinterés por las cosas o actividades que antes lo motivaban.
  • Desánimo, pérdida de interés vital.
  • Actitud de indiferencia.

Cambios en las relaciones sociales

  • Preferencia por nuevas amistades y, algunas veces, repudio por las antiguas.
  • Pertenencia a grupos de amigos que consumen drogas.
  • Valoración positiva de pares consumidores.
  • Alejamiento de las relaciones familiares.
  • Selección de grupos de pares de mayor edad.

_Fracaso en la escuela y ausencias frecuentes.
_Falta de amigos, retraimiento de los compañeros de clase.
_Comportamiento delincuente, como el robar y la conducta violenta.
_Quejas frecuentes de problemas físicos, como dolores de cabeza o de estómago.
_Abuso de bebidas alcohólicas o drogas.
_Agresión contra otros muchachos.

  • Padres e hijos que hace tiempo no hablan.
  • Cambios repentinos de costumbres y hábitos de vida.
  • Cambio de amistades, evitando que los conozcamos.
  • Actitud hostil hacia los demás miembros de la familia.
  • Ausencia de interés por su persona y sus cosas.
  • Disminución del apetito.
  • Disminución del rendimiento escolar.
  • Disminución del nivel de atención.
  • Intranquilidad, nerviosismo, ansiedad.
  • Petición reiterada e insistente de dinero, pequeños hurtos.

LOS 4 SIGNOS/SINTOMAS CARDINALES DE LA ADICCION

1. Obsesión

La conducta adictiva es, por lo general, apremiante y obsesiva. Cuando se es adicto a menudo no se puede pensar en otra cosa que no sea la droga, el modo de conseguirla, la forma de administrarla, etc. En general, la adicción es vivida como una obsesión que dirigirá gran parte de su tiempo, su energía y su atención.

El estilo de vida se vuelve monótono y «unimodal»: todo gira en torno a la adicción, y el resto de personas, cosas, intereses, obligaciones,… pasa a un plano secundario.

2. Consecuencias negativas

Lo que hace que una adicción sea una adicción nociva es que se vuelve en contra de uno mismo y de los demás. Al principio se obtiene cierta gratificación aparente, igual que con un hábito. Pero más temprano que tarde su conducta empieza a tener consecuencias negativas en su vida.

Las conductas adictivas producen placer, alivio y otras compensaciones a corto plazo, pero provocan dolor, desastre, desolación y multitud de problemas a medio plazo.

Las consecuencias negativas asociadas a las adicciones afectan a muchos aspectos diferentes de la vida de una persona. Los más importantes son:

    • Relaciones: La relación con la familia, amigos o pareja se altera, aparecen discusiones frecuentes, desinterés sexual, la comunicación se interrumpe, hay pérdida de confianza, alejamiento, etc.
    • Trabajo: Cuando una persona tiene una adicción suele restarle tiempo a su trabajo para buscar la droga o recuperarse de su uso, suele llegar tarde, hay menor productividad, deterioro de la calidad del trabajo o pérdida del propio trabajo.
    • Economía: Al destinar la mayor parte del dinero a comprar las drogas, apenas queda dinero para otras cosas. Los ahorros se agotan y suele aparecer el endeudamiento. A veces para poder sufragar los gastos de la adicción se ve obligado a recurrir a actividades ilegales.
    • Salud psíquica: Los adictos suelen padecer una amplia gama de trastornos psicológicos, como estados de ánimo negativos e irritabilidad, actitudes defensivas, pérdida de autoestima e intensos sentimientos de culpa.
    • Conducta: Como conseguir y usar la droga se ha vuelto casi más importante que ninguna otra cosa, los adictos se vuelven egoistas y egocéntricos: no les importa nadie más que ellos mismos.
    • Salud física: La adicción suele conllevar la aparición de multitud de síntomas físicos incluyendo trastornos del apetito, úlcera, insomnio, fatiga, más los trastornos físicos y enfermedades provocadas por cada sustancia en particular.

3. Falta de control

El rasgo distintivo de la conducta adictiva es que al tratar de controlarla, la voluntad resulta insuficiente. La sustancia o actividad en cuestión controla a la persona, en lugar de ser al contrario. La falsa percepción de autocontrol es uno de los grandes paradigmas para entender las adicciones. Los drogodependientes creen que pueden controlar la droga: la cantidad, las dosis, la frecuencia, etc. sin embargo nada hay más equivocado que esta creencia.

Pensar que uno posee cierta omnipotencia frente a las drogas es una ingenuidad, y más aún cuando ya existen antecedentes de consumo. Si para las personas abstemias resulta difícil controlar la ingestión de alcohol, para las personas que tienen una historia de consumo y/o abuso de alcohol resulta muy difícil parar, decir no o evitar una situación.

 

4. Negación

A medida que los adictos empiezan a acumular problemas (en el trabajo, hogar, socialmente), inevitablemente comienzan a negar dos cosas:

    • que la droga o actividad en cuestión constituya un problema que no pueden controlar
    • que los efectos negativos en sus vidas tengan alguna conexión con el uso de la droga o actividad.

Como la negación es un proceso mental ficticio, negar la propia adicción o sus consecuencias significa, literalmente, estar fuera de contacto con la realidad.

La negación asume muchas formas

    • Negar terminantemente:»No, yo no tengo ningún problema»
    • Minimizar:»No es tan grave»
    • Evitar el tema por completo (ignorarlo, negarse a abordarlo o desviar la atención a otro tema)
    • Culpar a otros:»¿Quién no haría esto en mi situación?»

Racionalizar: «Lo mío no es tan grave», «Yo no estoy tan enganchad@»

 

EFECTOS DEL ALCOHOL

  • 3 a 0.7: desinhibición, euforia, disminución de la percepción de riesgos, lentitud de reflejos, falsa apreciación de las distancias.
  • 8 a 1.5: excitación, irritabilidad, riesgo de peleas y agresiones, falta de coordinación, impulsividad, fatiga, visión borrosa.
  • 5 a 3: tristeza, confusión y desorientación, descoordinación, visión doble.
  • 3 a 4 y 4 a 5: imposibilidad de caminar, incontinencia, vómitos, depresión respiratoria, pérdida de conciencia.

En el primer momento los efectos son de desinhibición, si continúa bebiendo aumenta la agresividad y los movimientos se vuelven torpes, si aún sigue bebiendo aparecen dificultades para el equilibrio, irritabilidad y pensamientos confusos, disminuye la sensibilidad sensorial, aparecen problemas de orientación, vómitos e incluso el coma.

 

QUÉ HACER

  • Hablar con ellos para ver qué les está ocurriendo.
  • Aclarar con ellos sus gastos si son excesivos.
  • Si hay pérdida de apetito o mal aspecto físico, consultar al médico.
  • Contactar con su centro escolar para ver si allí también observan estos cambios.

Ante un caso de consumo destacado de drogas por parte de un hijo o con el fin de prevenir que una situación de estas aparezca, es conveniente seguir las siguientes PAUTAS en la familia:

1. Los padres deben reconocer que el alcohol ha existido y existirá siempre. No pueden mirar para otro lado. No pueden pensar que sus hijos no van a contactar nunca con él.

2. Hay que ayudar a los hijos a crecer en un mundo donde saben que existe el alcohol (hoy día sufrimos el problema del botellón y de la práctica del consumo del alcohol en las fiestas de cualquier localidad por pequeña que sea).

3. Si entran en contacto con el alcohol, la familia debe asegurarse de que los hijos son capaces de decidir por sí mismos y no se dejan llevar por las influencias sociales, ni por las presiones del grupo de iguales.

4. La comunicación, el afecto y el reconocimiento en el contexto familiar, vuelve a ser la mejor arma y recurso familiar para afrontar cualquier problema relacionado con el alcohol o con cualquier droga legal o ilegal.

5. La familia debe estar en contacto con los profesores de los hijos.

6. No hay que esperar al último minuto para resolver un problema que está presente y del cual se es consciente desde hace tiempo. Es mejor prevenir que curar.

7. No hay que hacer monólogos moralizantes sobre el alcohol o las drogas.

8. El adolescente necesita la existencia de normas y un cumplimiento estricto: hora de llegada, tareas a realizar en casa, etc.

9. Los padres deben tener ideas comunes y consensuadas. Debe existir coincidencia de criterios.

10. Los jóvenes deben tener la oportunidad de poder tomar decisiones sobre la distribución del tiempo, el ocio, etc.

11. Los amigos deben poder ir a casa y los padres deben conocerlos.

12. La conducta de los padres es muy importante como modelo de aprendizaje de los hijos.

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TEST DE POSIBLES SEÑALES DE CONSUMO
Anexo1